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La Comunidad de Laicos de Santa Maria del Mas Blanc comparte con la comunidad monástica la misma espiritualidad, basada en la Regla de san Benito y la tradición cisterciense, y el mismo proyecto, desde su compromiso laical de vida en el mundo.
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Por la Carta Espiritual se articulan ambas comunidades que colaboran juntas en el mismo proyecto y el mismo ideal de oración, trabajo, acogida y diálogo.

 

CARTA ESPIRITUAL DE SANTA MARIA DEL MAS BLANC
 

La Comunidad Monástica y la Comunidad de Laicos de Santa Maria del Mas Blanc tenemos la llamada de buscar a Dios en una intensa vida de oración, de fraternidad, de trabajo y de acogida, abierta al diálogo con todos los hermanos y hermanas del mundo.

 
 

Nuestra espiritualidad se basa en el seguimiento de Jesucristo y en la vivencia del Evangelio, en la Regla de San Benito y en la tradición monástica y cisterciense, viviendo en compromiso de conversión continua, cada cual según su vocación particular, ya sea en el celibato y la vida comunitaria, ya sea en la vida familiar.

 
 

La Eucaristía -y de un modo especial la del domingo, el día del Señor- centra en Cristo Resuscitado nuestra vida de oración, dedicando nuestra jornada a alabar a Dios en espacios de silencio y contemplación, de lectura orada de la Palabra de Dios, y también en el trabajo profesional ejercido con responsabilidad, en tareas intelectuales, o bien en el trabajo manual. El trabajo será siempre un medio para vivir la vida de unión con Cristo, que vivió del trabajo de sus manos. La vida de oración y de trabajo, vivida con sencillez, es el primer servicio que ofrecemos a la Iglesia y al mundo.

 
 

Ofrecemos también el servicio de la hospitalidad, acogiendo en la hospedería del Mas Blanc quienes deseen unos días de oración, silencio y reflexión, sabiendo que "en ellos se acoge al mismo Cristo"1, aunque pertenezcan a otras creencias. Queremos estar abiertos a los anhelos y necessidades de nuestros contemporáneos, especialmente de los más pobres y desvalidos, "porque en ellos se acoge especialmente a Cristo "2. También deseamos estar abiertos al diálogo ecuménico e interreligioso, buscando espacios de diálogo y de oración en común con otros creyentes.

 
 

Monjas y laicos estamos llamados a vivir la fraternidad, amándonos unos a otros como Cristo nos ha amado, para que todos conozcan que somos discípulos suyos 3. El espíritu y la belleza de las bienaventuranzas evangélicas han de mostrar su plenitud en el amor fraterno y en la ayuda de unos a otros. Buscamos la armonía de la unidad en la diversidad, sabiendo que cada uno tiene una llamada y un carisma particular que enriquece la comunidad.

 
 

Cuidamos nuestra formación permanente, procurando el crecimiento personal en los valores espirituales y en cuanto favorezca psicológica, cultural y sociológicamente la plenitud y la madurez de la personalidad.

 
 

Manifestamos nuestro testimonio evangélico con una vida de austeridad, de pobreza y de caridad, destinando una parte del fruto de nuestro trabajo a tareas de solidaridad hacia los más pobres y marginados.

 
 

Santa Maria del Mas Blanc no pretende ser una vida a parte y separada de los demás, sino que desea estar en el corazón del mundo para amar y acoger a todos en Cristo.

 
 

1 Cf. Regla de San Benito 53,7.
2 Regla de San Benito 53,15.
3 Cf. Jn 13,35