Necesitamos una formación permanente con el fin de estar en proceso constante de crecimiento, hacia la madurez como personas y como cristianas.
La formación facilita que la comunidad como tal realice el proyecto comunitario y que cada hermana consiga las metas de su proyecto personal.
La formación debe ayudarnos a crecer en la comunión y la ayuda fraternas.
Procuramos tener asimismo una formación profesional adecuada con el fin de mejorar el rendimiento y la eficacia de nuestro trabajo.
La formación debe adaptarse a los intereses y capacidades de cada hermana. |